Las autoridades de vigilancia del mercado (AVM) analizaron 173 productos electrónicos en busca de sustancias peligrosas, en el marco de la campaña Acciones Conjuntas sobre Conformidad de los Productos (JACOP) 2025, organizada por la Dirección General de Mercado Interior, Industria, Emprendimiento y Pymes (DG GROW) de la Comisión Europea.
En concreto, seleccionaron para las pruebas 107 dispositivos electrónicos baratos y de uso común con conectores USB o paneles solares, como ventiladores, altavoces o smartwatches; 32 electrodomésticos de cocina, como tostadoras, gofreras o batidoras; y 22 artículos de cuidado personal, como secadores de pelo, cepillos térmicos o afeitadoras. El resto de productos se clasificaron en otras categorías.
A través de este análisis, se detectaron niveles elevados de plomo y cadmio en 82 muestras, especialmente en los puntos de soldadura. En cuanto a los plastificantes, se hallaron en el aislamiento o las fundas de los cables USB, los cables de alimentación y los enchufes, concretamente en el PVC blando, de un total de 51 muestras.
También se encontraron retardadores de llama bromados en las piezas de plástico duro de cinco muestras y cromo hexavalente en los tornillos metálicos y los componentes iridiscentes de otras tres.
Los productos comprados por internet registran más incumplimientos que los adquiridos en tiendas
Por otro lado, se observó que las compras online presentaban una mayor tasa de incumplimiento, con 49 muestras que no cumplían los requisitos frente a las 37 obtenidas en tiendas físicas.
Las AVM de 13 países de la Unión Europea (UE) y la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) adquirieron un total de 104 dispositivos electrónicos en tiendas físicas y 69 online, a un precio medio de 10 €. Los países participantes fueron Bélgica, Estonia, Finlandia, Alemania, Irlanda, Letonia, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Polonia, Portugal, Eslovenia y Suecia.
Falta de marcado CE y documentación en uno de cada cuatro productos analizados
Asimismo, se verificó que los productos estudiados contaran con el marcado y la documentación requeridos. Se detectaron problemas en 41 productos (el 24 %), incluyendo el marcado CE ausente, insuficientemente visible, ilegible o fácil de borrar. Otras de las deficiencias encontradas hacían referencia a la falta de datos de un punto de contacto en la UE.
Mediante la combinación de las pruebas de laboratorio y las comprobaciones del marcado, un total de 91 productos (el 53%) de los 173 analizados no superaron las pruebas.
Las AVM notificaron a las empresas los incumplimientos y añadieron varios de estos productos a la plataforma Safety Gate, el sistema de alerta rápida de la UE para productos peligrosos no alimentarios.
Del mismo modo, se adoptaron diferentes medidas respecto a los 91 modelos no conformes, siendo las más frecuentes su retirada del mercado antes de que llegaran a los consumidores y la prohibición de su venta.
Qué recomienda la UE para comprar dispositivos electrónicos seguros
Ante esta realidad, las AVM recomiendan a los consumidores que deseen comprar dispositivos electrónicos que consulten antes Safety Gate para comprobar que no aparecen en la lista de productos peligrosos.
Igualmente, aconsejan a los compradores que eviten los productos sospechosamente baratos, ya que es poco probable que cumplan las normas de la UE, y en cambio es posible que sean perjudiciales para el medio ambiente y difíciles de reciclar. En esta línea, señalan que, al comprar por internet, es oportuno comprobar que el vendedor o proveedor tenga una dirección en la UE.
Las AVM sugieren también a los consumidores que busquen el marcado CE y sean conscientes de la diferencia entre el marcado de conformidad CE y las imitaciones, a menudo denominadas erróneamente «China Export», que pueden indicar información incorrecta o engañosa.
En lo que respecta a los fabricantes, importadores y distribuidores, apuntan que deben conocer bien sus responsabilidades y trabajar solo con socios fiables. Así, deben estar al corriente de la legislación de la UE aplicable, incluida la Directiva sobre la restricción de sustancias peligrosas (Directiva RoHS), y asegurarse de que sus productos la cumplen antes de comercializarlos en el mercado de la UE.
Finalmente, destacan que es fundamental que los operadores económicos comprueben cuidadosamente toda la documentación del producto, desde la información facilitada antes de realizar el pedido hasta los informes de pruebas. Además, toda la documentación necesaria debe facilitarse a las AVM cuando estas lo soliciten.
*Para más información: https://single-market-economy.ec.europa.eu/













