Los expertos de MiElectro han ofrecido cinco consejos prácticos para optimizar el uso de la calefacción y el agua caliente, mejorar el confort y hacer un uso más eficiente de la energía este otoño.
1- Ajustar la temperatura según el momento del día
En primer lugar, apuntan que mantener la misma temperatura en casa durante toda la jornada no siempre es necesario. De hecho, las necesidades térmicas varían según la actividad, la ocupación de la vivienda y las condiciones del exterior.
Pese a que entre 19 y 21 °C puede resultar confortable durante el día, la temperatura adecuada dependerá de las circunstancias del hogar. Además, por la noche o cuando la vivienda queda vacía, reducir la calefacción permite evitar un consumo innecesario.
En este sentido, la clave radica en adaptar el funcionamiento de los equipos a las necesidades reales, en vez de mantenerlos encendidos de forma continuada.
2- Programar la calefacción para adelantarse a los cambios
En segundo lugar, los expertos de MiElectro señalan que las primeras horas de la mañana y el final de la tarde concentran gran parte de las necesidades de calefacción durante el otoño. Gracias a las funciones de programación y los termostatos, es posible ajustar el funcionamiento de los equipos a las rutinas domésticas y evitar que permanezcan encendidos cuando no se necesitan.
También facilitan este control los radiadores y otros sistemas con regulación horaria, siempre y cuando se configuren de acuerdo con los horarios y las características de la vivienda.
3- Ventilar sin perder innecesariamente el calor acumulado
En tercer lugar, desde la empresa apuntan que, para mantener un aire de calidad, es fundamental renovarlo, aunque las temperaturas en el exterior sean bajas. Para minimizar las pérdidas de calor, es recomendable realizar ventilaciones breves y aprovechar cuando las condiciones meteorológicas lo permitan, especialmente en las horas centrales del día, ya que son generalmente más templadas.
Igualmente, se aconseja cerrar las ventanas mientras la calefacción está en funcionamiento y bajar las persianas al anochecer para limitar la pérdida de calor. Junto con un buen aislamiento, estas medidas ayudan a conservar una temperatura interior más estable y a reducir la necesidad de recurrir constantemente a los equipos de climatización.
4- Elegir el equipo idóneo para cada estancia
Por otro lado, es necesario tener en cuenta que no todas las viviendas requieren la misma solución de climatización. Factores como el tamaño de la estancia, el aislamiento, la frecuencia de uso y las características del espacio son determinantes a la hora de elegir un equipo.
Por ejemplo, los calefactores eléctricos pueden ser prácticos para calentar rápidamente espacios pequeños durante periodos cortos. En cuanto a los radiadores de aceite, son ideales para estancias de uso habitual, mientras que los emisores térmicos, en especial si disponen de termostato y programación, posibilitan ajustar el funcionamiento a las rutinas del hogar.
Respecto a las estufas de gas y los aparatos de infrarrojos, ofrecen otras alternativas para aportar calor en espacios concretos. Asimismo, los equipos de aire acondicionado con bomba de calor ayudan a climatizar la vivienda durante todo el año, ofreciendo refrigeración en verano y calefacción cuando bajan las temperaturas.
5- Optimizar el consumo de agua caliente
Por último, desde MiElectro subrayan que los calentadores y termos también influyen en el consumo doméstico, y merecen especial atención cuando se incrementa el uso de agua caliente durante los meses fríos.
Entre las medidas que favorecen un funcionamiento adecuado se hallan ajustar la temperatura a las necesidades habituales, seleccionar una capacidad acorde con el número de usuarios y realizar el mantenimiento indicado por el fabricante. En el caso de los calentadores de gas, es fundamental contar con una instalación reglamentaria, mantener las condiciones de ventilación exigidas y respetar recomendaciones de seguridad.













